Debido a la falta de sondas el estudio de emisiones se ha debido limitar a una zona geográfica concreta, que parece significativa y reseñada en multitud de indicadores como un lugar “diferente”. Parece gozar de una posición de dominio a nivel planetario, ya que en diversas luchas rituales han alcanzado aplastantes victorias. Las reglas de dichos combates rituales son por cierto curiosas en extremo (nota a futuro: estudiar concepto de fuera de juego, personal en ataque, serpiente multicolor, ace, ruedas de lluvia) Las primeras observaciones, después de pasar por el ordenador de a bordo han proporcionado las siguientes informaciones:
Sociedad jerárquica con restos de cobalto. Posibilidad de conseguir dos vidas extra y una puntuación extra si se extrae cobalto y níquel con una riqueza superior al 30%.
Creo que he sobreestimado mis capacidades para la integración de sistemas. Desconecto la consola del ordenador central. Busco el módulo de análisis y anulo el cálculo de riqueza mineral. Relanzo el análisis.
Despues de unos ciclos, el resultado es claro. Hemos identificado dos razas dominantes, de las cuales una parece utilizar a la otra como esclavos. El análisis no es concluyente por cuanto parece que existe la posibilidad de vida no-orgánica que podría constituir una tercera raza que en realidad dominaría a las otras dos.
Decido pasar a la fase de inserción.
Procedo a ponerme el traje, que parece estar un un estado poco optimo. Cierro herméticamente el traje.
Abro el traje, vomito, me quito el traje y lo introduzco en el sistema de higienización, labado y desinfección organico-no organico, aplicandole el progama hardcore maximo.
No se que tipo de ente uso el traje por ultima vez, pero tengo claras dos cosas:
- No conocía el concepto de olor corporal
- No quiero conocerle. NUNCA.
Me pongo el traje.
Me teletransporto a la región seleccionada por el ordenador.
Me teletransporto a la nave. Informo al ordenador verbalmente, y de forma clara y precisa que el interior del cráter de un volcán no es un lugar significativo para la actual misión, por mucho que sea un lugar muy rico en interesantes minerales.
Me teletransporto al siguiente lugar. Me teletranporto a la nave. Informo al ordenador verbalmente, y utilizando referencias a sus ancestros y a la dudosa salud mental de sus diseñadores, de que unos altos hornos, mas concretamente el interior de unos altos hornos, no es un lugar adecuado de inserción.
Me teletransporto al siguiente lugar seleccionado. Temperatura dentro de parámetros razonables, vegetación, composición del aire estándar para el planeta. El ordenador me pregunta si todo es de mi agrado o debe seleccionar un lugar mas apropiado. Nota mental, revisar el módulo de personalidad del susodicho ordenador.
Al parecer me he materializado en lo que los locales llaman parque público, por lo que no debería ser muy difícil pasar desapercibido, aunque me preocupa no disponer de modulo metamórfico. Sin embargo con un poco de ingenio y unas ramitas, me apaño un disfraz de arbusto muy creíble, a saber: una rama encima del casco, un par de ramas en el pecho y otro par colgando de cada brazo. Creo que tengo una pinta muy profesional y casi indistinguible de mi entorno
Una de las razas dominantes del planeta aparece de repente acompañada por lo que hemos identificado como la raza servíl. La raza dominante inmediatamente me detecta y se lanza al ataque. El siervo sale corriendo en dirección contraria, debe ir a por refuerzos. Salgo corriendo ya que el teletransportador parece no funcionar. Finalmente oigo como el ordenador pregunta si deseo que reactive el transportador. Procedo apresuradamente a acordarme de todos sus muertos (expresión muy interesante aprendida de los habitantes del planeta), y a confirmarle que si, quiero teletransportarme.
Me teletransporto a la nave.
Me cago de nuevo en los muertos del ordenador mientras trato de zafarme del nativo que me muerde las botas del traje. Finalmente consigo pasar una compuerta dejándole un trozo del traje para que lo vaya mordisqueando.
Entro en el CPD (Centro de Proceso de Datos) y practico el glosario de términos malsonantes aprendidos de las tres razas.
Juraría que he oído al ordenador responder “tu padre” por lo bajo, pero debe ser mi imaginación.
Decido cancelar el proceso de inserciones, creo que podemos concluir que la raza orgánica dominante tiene una capacidad increíble para descubrir disfraces, por muy elaborados y profesionales que sean.