He decidido realizar la última abducción, para lo que encargo al ordenador seleccionar un individuo sano, avispado, colaborador y sobre todo, trabajador.
Cuando se materializa el individuo quedo gratamente sorprendido, ya que evidentemente se encuentra en buen estado, a juzgar por el salto que ha dado de inmediato y la forma de trepar a la estantería del fondo de la sala de teletransporte.
Dudo sin embargo de su obediencia, se ha negado en rotundo a bajar repitiendo una y otra vez “a mi no me metes tu la sonda anal esa por ningún lao, marcianillo los cojoneh y baja el volumen, caracartón”
Tal vez ha quedado algo impresionado por la secuencia de órdenes generadas por ordenador a base de los lenguajes de las razas dominantes que he procedido sagazmente a reproducir.
Decido dejarle a solas con sus dos amos, para que se acostumbre, y doy órdenes al ordenador para que no les moleste.
Mientras ultimo mis planes para la invasión. La fase de análisis está casi concluida, y creo que puedo afirmar que nuestro mayor peligro estribará en los poderes mentales de los “carros” (nombre dado por los siervos a la raza en cyborgs dominante), y a las capacidades de combate cuerpo a cuerpo de los “chuchos” (también una palabreja del idioma de los siervos). Espero en breve la llegada de importante refuerzos, y creo que las posibilidades son buenas. Mi padre y mis hermanos estarán orgullosos.
Abro un canal de video con la sala donde se encuentran mis cautivos. Me sorprende ver a los dos orgánicos sentados en el interior del inorgánico, y aún mas que parece que el Cyborg esta emitiendo un tipo de sonido armónico. Mis teorías acerca de la comunicación interespecies se confirman.
Entro en la sala, el humano (así se autodenominan los siervos), me suelta algo así como “hotiatuquebugamasguapo, no sabia yo que a los marcianos os gustaban los bemeuves”
Espero mientras el traductor trata de descifrar el significado. Finalmente deduce que al parecer el coche forma parte de un clan que es apreciado por el humano, el clan de los bemeuves.
Le ordeno al ordenador que le transmita la lista de tareas que debe abordar en la nave (no puedo desperdiciar recursos en mi situación). El humano contesta algo que no comprendo. El ordenador analiza la pregunta del sujeto y al final alcanza una traducción: “¿y cuanto me vas a pagar?”. Le contesto que el salario mínimo interprofesional, dada su falta de capacitación para el trabajo en astronaves (esto lo tenía preparado, ya que como parte del análisis hemos captado perfectamente el concepto de negociación laboral y creo que puedo afirmar que soy un maestro en la materia.)
“Bah, gano mas en el paro, no me compensa”, dice el humano, y acto seguido se mete en el coche, que a su vez sube el volumen de sus sonidos melódicos.
Me retiro a mis dependencias, estoy confuso, tal vez debería intentar usar la sonda anal esa….